LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

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Fausto
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

Creo q ya mencioné q la velocidad máxima legal en autopistas en Canadá (excepto 1 ó 2 provincias) es d 100k/h. Esta señal dice:

IR RAPIDO TE CUESTA
MULTAS POR EXCESO DE VELOCIDAD
120 km/h = 95 dólares
130 km/h = 220 "
140 km/h = 295 "

Y luego está la señal d tráfico q en grandes letras dice:

"Excede la velocidá maxima en 40k/h y t sucederá esto: CONFISCACION INMEDIATA DEL CARNET D CONDUCIR. CONFISCACION INMEDIATA DEL VEHICULO. 30 DÍAS PARA PAGAR UNA MULTA DE $10.000".

Notemos q son dólares canadienses, cuyo cambio hoy es 1 euro = 1,50 dólares canadienses

Saludos. F.
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Fausto
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

ESTA ES LA VERSION FINAL, REVISADA Y CORREGIDA. SON 8.030 PALABRAS. LO SIENTO.

QUEBEC EN MOTO
El 5 de Agosto, a las 17:00, desde la ventanilla del avión, admiraba la inmensa extensión de bosques, marcada por decenas de ríos y lagos, que se extendía más allá del horizonte, en todas direcciones. Cielo muy azul, nubes blancas, bosques verdes y aguas claras.
La tarde era soleada y a mi izquierda, al norte, discurría un río muy caudaloso que se ensanchaba hacia el este, hasta desembocar en un ancho golfo. Veía tres pueblos pequeños y sólo dos estrechas y largas carreteras, con un solitario camión en una de ellas. Aunque estábamos en pleno verano, salía humo de la chimenea de algunas casas, sugiriendo que el mes de Agosto no es como el nuestro, junto al Mediterráneo.
En su trayectoria hacia el noreste, el avión cruzó el río y el territorio se veía aún más despoblado. Ahora sólo había pueblos diminutos, muy espaciados, en la ribera del río y una carretera paralela a su orilla. Se multiplicó el número de lagos y me impresionó la cantidad de afluentes que desde al norte alimentaban el ancho río. Agua, agua, agua y árboles por todas partes, en todas direcciones. Maravilloso.
Iba en el jumbo de Lufthansa, volando de Washington a Frankfurt, a 10.000 metros de altura sobre las provincias canadienses de New Brunswick, Quebec y Labrador/Terranova .
El caudaloso río es el San Lorenzo, que desemboca en el golfo del mismo nombre y la carretera solitaria es la Ruta 138, también conocida como Ruta de las Ballenas y Ruta Jacques Cartier. La 138 va desde el suroeste de Montreal hasta 30 km más allá de Natashquan, 1.400 km al nordeste. Pasa por Quebec City y desde aquí serpentea en dirección nordeste, pegada a la orilla norte del San Lorenzo, hasta Natashquan, muy cerca de la frontera con la provincia de Labrador y Terranova.
En varias ocasiones, volando entre Bruselas o Frankfurt y Washington, ví estos territorios, que las nieve hace impenetrables entre Octubre y Marzo.
Con la frente pegada a la ventanilla, admiraba la exuberante naturaleza por la que había viajado en moto tres semanas antes. Hice 6.263 kms desde que salí hasta que volví, (casi) cumpliendo un deseo que tenía desde hace más de 25 años, estimulado por la lectura de libros sobre la colonización de las zonas remotas de Canadá.
Soñaba con viajar en moto por estos lugares y decidí que lo haría este verano, antes de Septiembre, cuando las lluvias, el barro y el frío intenso lo hacen imposible sobre dos ruedas.
Mi sueño, casi obsesión, era llegar hasta Labrador City y si la moto y yo seguíamos en buen estado, seguir hasta Happy Valley-Goose Bay en la provincia de Labrador y Terranova.
Sin embargo, durante años he leído crónicas de otros que completaron o intentaron este viaje y ya sabía que esas ciudades -pueblos más bien- son inalcanzables si no vas con la moto adecuada, debido a la dureza de la difícil ruta. Los artículos escritos por quienes fueron delante de mí, con motos más capaces que la mía, relataban las fatigas que pasaron y los accidentes que sufrieron.
Por ello, desde mucho antes de salir, había tomado la decisión práctica y filosófica de avanzar hacia mi destino sólo hasta que el viaje dejase de ser placentero, hasta que la moto o yo dejáramos de disfrutar. Nada de heroicidades ni estoicismo, con esta moto de 335 Kg, más equipaje y mis 80 kg de peso. En realidad, el objetivo principal no era llegar a Labrador-Terranova, sino disfrutar la moto, los paisajes y la libertad.
Mi nueva y bonita Yamaha V Star 1300 Tourer roja estaba impecable y no quería que regresara del viaje, bollada, arañada y envejecida prematuramente. Ni yo desriñonado, hecho polvo o lleno de vendas y esparadrapos. No me pagan para eso.
Con esa idea, el 20 de Julio, a las 11 AM, salí de Washington con mi Yamaha-Davidson, como la llaman de cachondeo mis amigos yanquis. Al ir sin mi mujer -lamentablemente- todo mi equipaje cupo en las maletas laterales y la bolsa sobre el depósito de gasolina. No necesité llevar la maleta grande sobre la parrilla trasera, que más tarde sería ocupada por un bidón de plástico, lleno con 9,5 litros de gasolina.
Día soleado, calor y mucha ilusión. Entre Washington y la frontera canadiense hay muchas carreteras escénicas y agradables para ir en moto, pero como mi destino estaba lejos y tenía muchas ganas de entrar en Canadá, escogí el camino más feo, rápido y directo: autopistas.
Así, por la Ruta 7 Oeste, Ruta 15 Norte y autopista I-81 Norte, fuí hacia la frontera canadiense. Ardía de impaciencia por llegar a Quebec City y rodar por la Ruta 138, que empieza en la frontera USA-Canadá, al suroeste de Montreal. De lo contrario, para llegar a Canadá habría escogido carreteras secundarias muy pintorescas, a velocidad reducida.
Pasé por los estados de Virginia, Maryland, Pennsylvania y Nueva York. Pernocté en Pulaski, Nueva York, a 620 km de casa y cerca de la frontera canadiense. Cené en un restaurante vegetariano, con varias Harleys muy feas en la puerta y cuando aparqué mi inocente V Star junto a ellas, sus dueños con bandana y cuero, me miraron como si yo quisiera robárselas o violar a sus voluminosas y desgarbadas novias.
Por la mañana, llovía cuando salí del hotel y fuí en dirección este, hacia Ogdenburg, Nueva York, donde hay un paso fronterizo y se entra en Canadá por el puente internacional Ogdensburg-Prescott, largo y elevado sobre el ancho río Oswegatchie, tributario del río San Lorenzo.
Este paso fronterizo es muy poco frecuentado por los turistas y pasé a Canadá rápidamente. En el lado yanqui, en la orilla sur del río, ni siquiera tuve q detener la moto. En el lado canadiense, orilla norte del Oswegatchie, yo era el único viajero y tuve un interesante diálogo con el aburrido agente de inmigración y aduanas. Tras pedirme el pasaporte, me preguntó si la moto era mía. Le dije que sí. "Bonita moto", dijo. Luego me preguntó que si llevaba conmigo algún arma de fuego y bromeando le dije que no, que yo era español, de Granada, España y no yanqui, de Kansas City.
Nos reímos y como no había nadie detrás de mí, me hizo preguntas sobre la moto, España y el Camino de Santiago, que quería hacer con su novia. Cuando en mi retrovisor ví las luces de un camión que se acercaba por detrás, nos despedimos, me deseó una buena estancia en Canadá y entré en la ciudad canadiense de Prescott, provincia de Ontario.
Desde aquí, mi rumbo se orientó hacia el Este y así se mantendría por unos 900 kms, pasando por Montreal y Quebec City. Este tramo, desde Prescott hasta Quebec City, es la parte más monótona de todo el viaje, siempre por la Autopista 401, también llamada King's Highway 401 (Autopista del Rey 401).
En vez de tomar la circunvalación de Montreal, pasé por el centro de la ciudad y circulé por calles que ya conocía y me traían recuerdos entrañables.
El día, que había amanecido soleado, se ensombreció y hacia las 14:00 empezó a llover. Regresé a la Autopista 401 y la lluvia arreció. El chaparrón fue contínuo e intenso y no paró hasta que llegué a los suburbios de Quebec City.
Al entrar en la ciudad, parado en un semáforo en rojo, un coche de policía se detuvo a mi derecha. Me subí la visera del casco y les pregunté que me recomendasen un hotel céntrico, a lo que replicó "¿cuánto te quieres gastar?" y le dije "lo que haga falta. Que sea bueno, bonito y caliente. Mi mujer paga". "Sígueme", dijo.
Lo seguí y tras 1.351 km de autopistas, empapado por la lluvia y tiritando de frío, llegué al céntrico hotel Palace Royal de Quebec City, ciudad en la que empezaba lo bueno, en la ruta 138. Tan empapado, que tras dejar un rastro de gotas de agua desde la moto al mostrador de Recepción, mientras rellenaba los papeles, entregaba la tarjeta de crédito y me daban las llaves de la habitación, se formó un charco a mis pies. Tan grande, que cuando me iba hacia mi habitación, alguien vino a secarlo con una fregona. La moto quedó aparcada permanentemente frente a la entrada principal, junto a una Can-Am Spyder del mismo color. Hacían buena pareja.
No tenía previsto "perder" un día en esta ciudad, junto al río San Lorenzo, en la que se habla francés y se ignora/desprecia el inglés. Tras un baño caliente y colgar todo para secar, salí a dar un paseo por la urbe que visitaba por primera vez. Sus elegantes calles, plazas, parques, jardines, vistas al río San Lorenzo, puerto, zonas de tascas, restaurantes y monumentos clásicos de estilo francés eran tan bellas, agradables y coloridas, que decidí pasar 2 días en esta ciudad. Además, ello daría tiempo a que ropa, guantes y botas se secaran y así entraría en la ruta 138 contento y seco, listo para empezar la parte bonita del viaje.
Explorando esta preciosa ciudad, quedé muy impresionado por su belleza, elegancia, colorido y alegría callejera. Hice un tour de 2 horas en un autobús de dos pisos y luego regresé andando a los lugares que más me gustaron.
Dos días antes habían actuado los Rolling Stones, al aire libre en uno de sus muchos parques y estaban desmontando el escenario y miles d sillas plegables. Me impresionó la limpieza del césped y calles circundantes, sin basura, papelotes ni botellas y latas d cerveza, resultado típico en eventos similares en nuestro país de botellón y movida.
Quebec City tiene un marcado carácter francés y sus numerosos restaurantes dan fe de ello. Estaba invadida de turistas, entre los que predominan los chinos, como en tantos otros lugares. Creo que han desplazado del primer puesto a los alemanes, en cuanto a su número y, quizá, gasto per cápita. Chinos por todas partes, alegres, coloridos y cargados de cámaras y móviles. Es evidente que su nivel de vida y poder adquisitivo han aumentado mucho y ya llegan a todos los rincones del planeta. Por lo menos, a los que yo visito.
El día siguiente amaneció soleado y excepto las botas, húmedas todavía, todo lo demás estaba aceptablemente seco. Con mucha emoción e impaciencia, por la mañana salí de Quebec City por la ruta 138 Este, la única que sale de la ciudad en esa dirección. A partir de ahora, sería difícil extraviarse, porque había muy pocas carreteras en esa dirección. En realidad, sólo una, la 138 y bastaba con seguirla durante varios días.
A los 30 km, el paisaje era rural y la naturaleza reinaba. La densidad de población era bajísima y las distancias entre pueblos, muy largas. Lógico en una provincia, Quebec, que es 3 veces más grande que Francia y sólo tiene 8,4 millones de habitantes, el 80% de ellos agrupados en torno a sus tres ciudades principales, Montreal, Quebec y Ottawa. Fuera de ellas, el reino animal y vegetal campan por sus respetos. Increíble y maravilloso.
Iba muy contento, en mi cómoda y bonita Yamaha V Star, la que sustituyó a la V Star 650 Silverado de idéntico diseño, con la que viajé Miami-Washington y recorrí los parques y montañas virginianas. Se la vendí a una pareja inglesa y con ella recorrieron Estados Unidos, visitando sus 4 esquinas. En ese momento tenía una Honda ST1300A y echaba de menos la V Star 650. Tanto, que a los pocos días compré esta V Star 1300 y me encanta. En Madrid tengo una BMW R 1200GS y con ellas cubro varios estilos de hacer motorismo de larga distancia, que es lo que me gusta. Ir muy lejos, no muy rápido.
La ruta 138 es una carretera nacional de dos carriles, casi siempre bien pavimentados. Discurre paralela y, con frecuencia, pegada a la orilla del imponente y navegable río San Lorenzo. Este río se ensancha mucho al acercarse a su desembocadura en el Golfo de San Lorenzo, donde durante todo el año pueden verse ballenas, las cuales se adentran río arriba y son visibles desde la carretera 138. Es por eso que además de llamarse Route Jacques Cartier, también se le conoce con el nombre de Ruta de las Ballenas.
Los paisajes muy bonitos, la atmósfera muy limpia y mi moto muy noble. Todo ello me llenaban de euforia. Avanzando a no más de 90 km/h y admirando el panorama, me sentía muy bien y completamente descansado, como si acabara de salir de casa. La velocidad máxima de 100 km/h -tanto en autopistas como en carreteras nacionales- invita a recrearse en la belleza natural que te rodea.
A medida que te alejas de Quebec City, se espacian los pueblos, restaurantes y gasolineras.. Si calculas mal y pasas de largo una gasolinera, puede que no llegues a la siguiente. Por eso, compré un bidón de plástico de 9 litros y siempre lo llevaba lleno o casi lleno.
Durante todo el viaje, la moto se paró tres veces por falta de gasolina y tuve que recurrir al bidón. Gracias a ello, ahora sé que con el depósito lleno, a mi moto puedo exprimirle 380 kms antes de que se pare el motor, por falta de combustible. Como el bidón iba lleno y la carretera estaba desierta, me podía permitir que se parase donde quisiera y así ver la autonomía verdadera. Para hacer la prueba en condiciones realistas, cuando la moto entraba en reserva, yo continuaba conduciendo a velocidad normal o un poco más reducida y veía cuántos kilómetros recorría hasta que se paraba, seca.
Estas pruebas -una vez involuntaria y dos veces intencionalmente- me alegraron mucho, porque mi moto -seguramente casi todas las motos- tiene más autonomía en reserva de la que yo esperaba.
Es muy bueno saber la autonomía de tu moto, sobre todo cuando vas de viaje, pues muchas veces, al entrar en reserva, nos ponemos tensos, temiendo que la moto se pare antes de llegar a una gasolinera, cuando en realidad, podríamos ir tranquilos, porque la moto puede hacer muchos kilómetros más de los que creemos. Tres ejemplos, tras hacer la "prueba del bidón", conduciendo a velocidades legales:
- Mi BMW 1200GS me azoraba cuando en reserva, el cuentakilómetros marcaba 380 kms. Dos "pruebas del bidón" me demostraron que llega a los 476 kms, antes de pararse. Ahora voy muy relajado cuando entra en reserva, pues sé que puede hacer 96 kms más.
- Mi Honda ST 1300A me estresaba cuando pasaba de 450 kms. Dos pruebas del bidón me demostraron que llegaba a los 580 kms antes de pararse. O sea, 130 kms antes de secarse.
- Esta Yamaha V Star 1300 Tourer me asustaba si le hacía 33 kms en la reserva, e iba desesperado por encontrar una gasolinera. Tres "bidonazos" me calmaron los nervios, porque las tres veces llegó a 99 kms antes de plantarse. Justo a los 99 kms.
Como en esta moto el indicador digital de la reserva cuenta hacia adelante (te dice cuántos kms llevas recorridos desde que entró en reserva), en vez de hacia atrás, no importa cómo has conducido hasta llegar a la reserva. No importa si has ido muy rápido, consumiendo mucha gasolina. Lo que importa es que si cuando entras en reserva empiezas a conducir a velocidad moderada y legal, sabes que puedes hacer 99 km antes de que se pare.
Excepto algunos tramos cortos de gravilla, la ruta 138 era muy agradable y pintoresca. Por la tarde llovió y al anochecer llegué a Baie Comeau, otra vez mojado, casi tanto como en Quebec City. Había sido una jornada de lluvia y frío. Hice 642 kms, de los q unos 450 fueron bajo lluvia pertinaz y bancos de niebla, porque la ruta 138 discurre por la orilla del río San Lorenzo, causante de la bruma.
Esa noche, en el hotel, pensé que al día siguiente iniciaría la etapa clave, la que seguramente me cerraría el paso, obligándome a retroceder.
Por la mañana, a las 9 AM, entré en la Ruta 389, que va de Baie Comeau a Labrador City, 570 kms al norte. Por lo que había leído, sabía que ésta era la carretera donde empezaban las dificultades, infranqueables para muchos. Crónicas de éxitos, fracasos, accidentes y averías.
Lucía el sol cuando salí del hotel y la 389 empezó de forma prometedora. Perfectamente asfaltada, líneas amarillas recién pintadas sobre alquitrán nuevo y toda la carretera para mí solo. Muy de vez en cuando me cruzaba con otro vehículo, casi siempre un camión cargado de árboles talados o un todoterreno. Nadie delante de mí y nadie en mi retrovisor. Una fantasía motera.
Tan bueno y nuevo era el pavimento, que la euforia me invadió y llegué a pensar que los periodistas cuyos reportajes leí, habían exagerado sobre la gravilla, rípio, barro, hoyos, ramas, mosquitos, polvo, lluvia, frío...
El pavimento parecía nuevo y probablemente lo era. La doble línea amarilla y contínua impedía adelantar, pero no hacía falta, porque no había nada que adelantar y nadie me seguía.
De pronto, detrás de mí apareció un Toyota todo terreno a gran velocidad, conducido por una atractiva e impaciente canadiense, según veía por mi retrovisor. En este tramo, las señales de tráfico limitaban la velocidad a 80 km/h y ella, pegándose mucho, me forzó a llegar a 90 km/h. Las curvas cerradas y el límite de velocidad me impedían correr más y la falta de arcén no permitía que me echase a un lado para que la rubia me adelantara.
Me seguía cada vez más cerca y por mi retrovisor yo veía su expresión de mala uva, seguramente maldiciendo la moto de matrícula extraña que la precedía. Tras coronar una pendiente, empezaba una cuesta abajo y nada más llegar al cambio de rasante, la mujer me adelantó, a gran velocidad, cruzando la doble línea contínua.
La pobrecilla tuvo muy mala suerte, porque a 200 metros había un coche de policía (el primer coche que ví en muchos kilómetros) y uno de los dos agentes ya estaba en el centro de la calzada, con el brazo estirado muy en alto, indicando que se detuviera. La chica lo hizo y yo reduje mucho la velocidad, por si querían verme la cara, pero el policía me indicó que continuara.
Por lo que sé sobre las multas de tráfico en USA y Canadá, ese adelanto en doble línea contínua, con exceso de velocidad y señales alertando sobre la posible presencia de animales en la calzada, le debe haber costado muy caro a la impaciente conductora. Quizá, incluso, la confiscación de su coche, la pérdida del carnet de conducir y, como veremos más abajo, una multa de 10.000 dólares a pagar en 30 días, bajo pena de cárcel. En Estados Unidos y Canadá, las infracciones de tráfico tienen consecuencias mucho más temibles y caras que en España. Como mínimo, un aumento considerable de la póliza del seguro del coche. Y si reincides, la compañía de seguros puede negarse a renovarla.
El buen estado de la carretera y el sol radiante me hicieron concebir esperanzas de llegar a Labrador City, como mínimo. Quizá, incluso, hasta Happy Valley-Goose Bay. Inocente de mí...
Poco a poco, gradualmente, la 389 se iba degradando y haciendo cada vez más solitaria. Los tramos de barro y gravilla eran más frecuentes y profundos. El sol se apagó y la lluvia vespertina volvió.
Como el trazado de la 389 es directamente hacia el Norte, a medida que se alejaba del río San Lorenzo, la orografía se hacía más montañosa y las pendientes del 12% con curva, gravilla mojada o barro resbaladizo, ponían a prueba mis habilidades como conductor y el agarre de la cubierta trasera, que patinó varias veces. La gravilla mojada, el barro y la arena, me hacían sentir como si estuviera esquiando. Ya había leído sobre motos cuyas maletas se desprendieron, porque el traqueteo rompió los soportes. En otra moto, el GPS y su soporte saltaron por el aire. Una BMW R1200GS se destrozó al derrapar y deslizarse muchos metros, tumbada, cuesta abajo, con gravilla y peralte...es la parte fea de un viaje muy bonito.
La parte bonita es que inmerso en tanta naturaleza vibrante, te olvidas de calentamiento global, guerras, elecciones, crisis, corrupción, hipotecas y desempleo. También te asombras de la abundancia de agua dulce, admirando los espléndidos paisajes y disfrutando el placer intenso de recorrerlos en moto, respirando aire puro por carreteras tan solitarias que parecen ser sólo tuyas.
Para recrearme en una magnífica vista panorámica, paré en un lugar muy bonito, solitario y silencioso, junto a un espeso bosque. Como casi siempre, de la bolsa del depósito saqué un paquete de pipas a medio consumir. De pie, respiraba profundo, admiraba el paisaje y escupía cáscaras de pipas.
Estaba completamente solo, árboles por todas partes, un lago al frente, un río detrás y montañas en la lejanía. Pero pronto tuve compañía. De la espesura, andando cautelosamente, sin ruido, salió un precioso zorro (o zorra) rojo (o roja) y describió un semicírculo a mi alrededor, de izquierda a derecha, mirándome atentamente, con curiosidad. Quizá nunca había visto un motorista español con chaqueta amarilla, comiendo pipas y escupiendo las cáscaras lo más lejos posible.
Cuando dedujo que yo no era muy peligroso, sin decir palabra, se puso a mi derecha y se relajó, mirando hacia donde yo miraba. Para no ahuyentarlo/a y para enriquecer el encuentro, dejé d fotografiar, comer y escupir cáscaras de pipas. Durante un buen rato, estuvimos juntos, quietos, sin hablar, mirando en la misma dirección y escuchando el sonido de la brisa ártica. Como dos amigos viajando juntos.
La situación era muy especial, teniendo en cuenta que los zorros son animales muy desconfiados, que no se fían ni de la zorra de su madre. Me sentí honrado y emocionado de que confiara en mí. Yo la miraba de reojo, disfrutando el raro momento. Ella, cada 15 segundos, me miraba a la cara un ratito y volvía a mirar al frente, como yo. Cuando nuestros ojos se encontraban, parecía que me decía "bonito paisaje ¿verdad?..."
Bajo la mirada atenta de la muy zorra, para no espantarla, me puse el casco y los guantes muy despacio, me despedí de ella y continué el viaje. Me pregunto cuanto tiempo habríamos estado juntos, si no hubiese tenido que irme. Fue un encuentro muy entrañable, que nunca olvidaré.
Iba pensando en mi zorra, cuando a los pocos kilómetros pillé un hoyo profundo. El impacto fue de esos que te hacen temer la destrucción de la llanta. El bidón de gasolina saltó y quedó colgando de la parrilla, sujeto por los dos pulpos, sin llegar a tocar el suelo. Me dí cuenta al escuchar los golpes que pegaba contra el guardabarros trasero.
Pasé por la gigantesca central hidroeléctrica Manic Cinq, donde una señal de tráfico decía que estaba a 345 km de Labrador City. Tras coronar la cima de una empinada cuesta, había una pendiente hacia abajo, suave, larga, con gravilla, arena y terminando en curva.
Después de varios patinazos en gravilla y fango, me detuve para evaluar la situación. Bajé de la moto y sólo escuchaba la lluvia tamborillear sobre el casco y la gravilla crujiendo bajo las botas. Soledad y silencio total, lujos muy caros en estos tiempos tan agitados, dominados por móviles y avalanchas de llamadas, emails y Whatsapp.
A veces, el silencio era tan profundo, que si no hay brisa, podía escuchar los latidos del corazón y la fricción de las vértebras del cuello.
Eran las 19:00. Lloviznaba, el calibre de la gravilla aumentaba, el barro abundaba, los hoyos eran más hondos y numerosos; las cuestas más empinadas -si hubiese continuado adelante, las habría pasado del 18%- las gasolineras aún más espaciadas, la cubierta trasera gastada; la moto, sucia, pesada y baja. Escasez de pueblos y alojamientos; la noche cercana, el tráfico casi inexistente, soledad total, osos negros que no ves, pero te observan y te huelen desde la espesura,...
A lo lejos, un enorme camión con el remolque cargado de troncos, se aproximaba, ascendiendo la cuesta pesadamente. Me puse en el centro d la "calzada" -en ese punto era una pista ancha, de gravilla y arena- y le hice señas para que parase. El camión se detuvo y tras disculparme por interrumpir su viaje en una cuesta arriba, al camionero y su ayudante les dije que iba a Labrador City y pregunté si la ruta era así hasta allí. Ambos dijeron "mucho peor...piedras, barro, ramas, lluvia, hoyos,..." y el ayudante añadió "muy difícil para esa moto tan grande, probablemente imposible...".
Era todo lo que necesitaba saber. Les dí las gracias y, rugiendo, el motor se bebió varios litros de diésel para arrancar en la pendiente, acelerando al máximo para no rodar hacia atrás. Con gestos y expresiones, volví a pedirles perdón, tratando de atenuar sus maldiciones, por haberles obligado a parar en la pendiente.
Con el ruido del camión alejándose, miré hacia adelante y ví la cuesta abajo de gravilla mojada, terminando en una curva a la derecha que se internaba en el océano de árboles. El camión ya no se oía y pensé que si seguía adelante, la gasolina no era problema, porque el depósito estaba casi lleno y tenía 9,5 litros en el bidón.
Unos 4 kms atrás pasé la señal q decía "Labrador City. 345 km". Considerando el estado del pavimento y suponiendo que pudiera franquear los obstáculos, tardaría muchas horas en recorrer los 341 km que faltaban. Pronto se haría de noche, la posibilidad de caerme era muy real y si me lesionaba y necesitaba ayuda, podrían pasar horas antes de recibirla. Además, los osos se acercan cuando no te mueves y quizá vendrían a hacerme compañía.
Rodar con una moto "custom" pesada por gravilla seca, es peligroso. Si la capa de gravilla tiene 6 cm de espesor, peliagudo. Si la gravilla está mojada, mejor ni hablar. Pero si la gravilla está mezclada con barro y arena; cuesta abajo, curvas con peralte de hasta un 14% y lloviendo, con esta moto "custom" tan pesada...dan escalofríos. Me ví varias veces en esa situación y echaba de menos mi ágil Kawasaki KLR 650.
Me apasiona viajar en moto, despacio y lejos. El lema de la serie televisiva Star Trek es "Boldly going to where nobody goes" (Yendo sin miedo adonde nadie va"). Si sigo adelante, mi lema sería "Yendo sin miedo adonde nadie con dos dedos de frente iría".
Antes de salir, a mis amigos les dije que no podría llegar a Labrador City. Que sólo trataría de acercarme lo máximo posible, descartando heroicidades y riesgos excesivos. En ese lugar, a unos 3.100 km de Washington y 341 de Labrador City, en absoluta soledad y rodeado de silencio, acepté que había llegado el momento de la verdad. Con mi Yamaha V Star 1300 Tourer, lo prudente era alegrarse de haber llegado hasta allí y volver para atrás.
La ruta que quedó atrás no era fácil, pero la que tenía frente a mí, era casi imposible con esta moto, demasiado castigada por gravilla, barro y golpetazos en hoyos de 10 cm d profundidad o más. Se impuso el buen juicio y dí media vuelta, sin decepción ni pesar. Como dicen los yanquis, "cantar victoria y batirse en retirada".
Bajando hacia el sur, desandé los 240 kms que me separaban de Baie Comeau, con lo que haría 480 kms de ida y vuelta por la ruta 389.
Pasé otra noche en este bonito pueblo costero, mirando mapas e internet, evaluando la posibilidad de llegar a Happy Valley-Goose Bay por otra carretera o en barco. Pero no hay más carreteras y la logística marina era muy complicada, pues sólo hay 2 barcos a la semana y tardan 3 días en llegar. Ponderé cruzar la bahía e ir a New Brunswick, pero lo descarté, también debido a la reducida frecuencias de barcos.
En Baie Comeau, cené en un restaurante lleno de rudos cowboys que sólo hablaban, más bien, gritaban, en francés a mujeres muy graciosas, algo bebidas, con botas vaqueras y trenzas. La corpulenta camarera se asombró de que no pidiera uno de los enormes filetes de carne, casi crudos, con muchas patatas fritas, como los que devoraban la mayoría de comensales a mi alrededor. Le pedí una patata asada con aceite de oliva y me trajo tres. Le pedí un plato de ensalada y me trajo una fuente de ensalada. Le pedí una cerveza y me trajo una jarra de más de medio litro, diciendo "yendo en moto, tienes que alimentarte".
Mi hotel era grande, rústico y en él ví varias zorras, pero no como la que se puso a mi lado en la carretera, sino de la variedad bípeda, que se pintan los labios, sombrean los ojos, afilan las uñas, beben alcohol y cazan clientes. Sus carcajadas, gritos y gemidos -seguramente fingiendo- rompían el silencio de la fría noche hasta que me dormí, pensando en mi otra zorra, la variedad roja de cuatro patas, callada, de mirada cálida y labios sin pintar.
Al amanecer, el tiempo era inestable y opté por continuar por la ruta 138 -también llamada Route Jacques Cartier y Ruta de las Ballenas- hacia el nordeste, hasta el final, si el pavimento lo permitía.
Tardé 645 kms, llegué casi al final, Natashquan. Pasé por pueblos costeros, pequeños y muy pintorescos, junto a la bahía de San Lorenzo, donde desemboca el río del mismo nombre. Salvo los numerosos tramos en obras y de gravilla, disfruté mucho esta etapa.
La V Star es una gran moto y me apasiona conducirla. Bajo su aspecto custom esconde un motor potente, suave y fiable. El rugido del tubo de escape es poderoso y agradable, de tono grave, como un trueno lejano. La moto es muy cómoda para el conductor, la pasajera y sus bonitas y efectivas maletas forradas de cuero, tienen mucha capacidad para empacar ropa suficiente para largos viajes, solo o en pareja.
Anochecía, hacía frío y empezaba a lloviznar cuando llegué a Natashquan, donde tuve la suerte de encontrar alojamiento en una elegante mansión de madera y piedra, convertida en hotel, pero sin rótulo ni letrero alguno que lo identificase como tal. La distinguida y elegante propietaria, que me recibió con amabilidad y un poco de compasión, dijo "hace años que no teníamos un verano tan invernal como éste". "¡Vaya suerte que tengo!", pensé yo...
Por la mañana, mientras desayunaba, la señora charló conmigo y me sorprendió cuando, después de que yo mencionase Argentina, dijo “¿Argentina?...¿qué es Argentina?...¿una ciudad?...nunca he oído ese nombre…” cuando le dije “Argentina,...su capital es Buenos Aires…ese país en el extremo sur de este continente…al final de América...” sin rubor, contestó “nunca escuché hablar d Argentina ni de…de ¿cómo dijo?...¿Buenos qué…?”
Me recordó al estudiante yanqui que hace unos años me preguntó "¿eres de Madrid o de España?"
Sorprendente diálogo, porque esta señora se veía educada y era de las pocas personas con las que pude hablar inglés en la provincia de Quebec, tres veces el tamaño de Francia y sólo 8,5 millones de habitantes, concentrados en el sur, donde están Montreal, Ottawa y Quebec City.
Durante este viaje, como no hablo francés, el idioma fue un pequeño problema para mí. Al principio, tras pasar de USA a la provincia de Ontario y de ésta a la de Quebec, cuando en gasolineras y restaurantes me decían en francés "no hablo inglés", creí que sabían hablar inglés, pero no querían hacerlo. Sin embargo, al avanzar en mi viaje, ví que realmente muchos no sabían inglés.
En Natashquan acaba la parte asfaltada de la Ruta 138. Convertida en una pista de arena y gravilla, sigue hacia el este y a unos 30 kms, termina completamente, no lejos de la frontera con Labrador y Terranova. Pero esa distancia es impenetrable para cualquier vehículo terrestre, porque los bosques y los acantilados lo impiden.
Como en casi todos los hoteles durante este viaje, mi moto era la única en el aparcamiento del pequeño hotel, junto a varios todoterrenos muy bien equipados. Llovía, hacía frío, viento y había niebla y los huéspedes del hotelito se compadecían de mí, pero yo me sentía muy contento porque estaba haciendo lo que me gustaba, al ritmo que yo quería.
Comí muy bien en un restaurante pintoresco y cálido, donde sólo una camarera hablaba algo de inglés. Simpática, desenvuelta y amante de las motos, me trajo patatas asadas, pizza vegetariana sin queso, bien tostada, y una cerveza canadiense muy espesa, que yo no conocía.
Al día siguiente amaneció lloviendo, con niebla matinal y ventoso. Después de desayunar, la señora me aconsejó que no fuese hasta el final de la 138, porque "no es bonito y la gravilla resbala mucho". Le hice caso y renuncié a hacer los 30 km finales, 60 kms ida y vuelta.
El propósito de este viaje era disfrutar y regresar con la moto y yo en buen estado, sin bollos, arañazos, vendas ni esparadrapos. La ración de sufrimiento ya la había consumido y por segunda vez canté victoria y me batí en retirada.
Silbando bajo la lluvia canadiense, inicié el regreso por la omnipresente Ruta 138, pero esta vez en dirección contraria.
Si olvidamos gravilla, barro, hoyos, frío, lluvia, viento, escasez de restaurantes y hoteles, el paisaje es un constante festín constante para los ojos.
Cuando no llueve y la carretera está asfaltada, los paisajes son majestuosos, el territorio infinito y la belleza permanente. Pensaba en lo que decía mi padre, cuando lo llevaba en coche por Estados Unidos y Canadá. "Niño, to esto es mu bonico, pero tanta belleza aburre".
Yendo hacia Quebec City, la Ruta 138 va hacia el suroeste. Otros 642 kms y paré por tercera vez en Baie Comeau, donde pernocté por tercera vez.
Al día siguiente, a los 188 kms llegué hasta Les Grandes Bergeronnes y me alojé en uno de los moteles más agradables de este viaje. Aquí paré al mediodía para que me llevaran en barco a ver ballenas en la Bahía de San Lorenzo.
La barquera me juró que las vería muy de cerca, casi al alcance de la mano, que tendría que navegar con cuidado para no chocar con ellas,...y le pagué 65 dólares. Sin embargo, sólo vimos 5 ballenas grises y 4 belugas blancas como la nieve, todas muy lejos.
Cada vez que nos acercábamos a una ballena, ésta se sumergía y 15 minutos después emergía a varios kms de distancia. Nueva persecución, nueva inmersión y nueva reaparición, aún más lejos.
La rubia barquera, de piel y pelo quemados por el sol, y tatuajes en brazos y manos, despotricaba y las maldecía en francés. La marinera estaba tan cabreada, que se le cayó el gorro de capitana al agua y si hubiéramos logrado acercarnos a una ballena, seguro que se habría liado a estacazos con el pacífico animal, usando la pértiga o el remo. Las ballenas se reían de nosotros y yo con ellas, escuchando las maldiciones de la capitana. Yo no hablo francés, pero ella no paraba de mascullar la palabra "merde", al mismo tiempo que se cuidaba de no caer al mar por la borda, como el gorro.
La que no se reía era la barquera, porque temía por sus 65 dólares, si yo se los reclamaba, por haberme engañado, prometiendo un embotellamiento de ballenas. Le dije q no se preocupara, pero que no haga promesas a sus clientes sin antes ponerse d acuerdo con las ballenas.
A pesar de los enormes y escurridizos bichos y los 65 dólares que pagué para verlos de cerca, las 3 horas jugando al escondite con las dichosas ballenas, valieron la pena. Nunca he visto agua de mar y río mezcladas, tan transparente, ni una barquera tan machota, tatuada, cabreada y graciosa, sin pretenderlo.
Para llegar aquí, había hecho Washington-Leesburg-Harrisburg-Lancaster-Scranton-Syracuse-Ogdenburg-Montreal-Quebec-Baie Cameau-Manic Cinq-Baie Cameau-Natashquan-Baie Cameau-Les Bergeronnes, por las carreteras 7 Oeste, 15 Norte, 81 Norte, 401 Este, 138 Este, 389 Norte, 389 Sur, 138 Este, 138 Oeste. Unos 4.400 km.
Continué por la 138 hacia el suroeste, me desvié hacia el norte por la Route 381, -para ver el Parque y Reserva Animal Des Laurentides- y llegué a Saguenay, donde pernocté. Día soleado, preciosa y solitaria carretera de montaña, por donde mi Yamaha circulaba con seguridad, potencia y aplomo. Era un placer escuchar su sonido gutural cuando aceleraba. Sonaba como un trueno en la distancia.
En el camino, muchas señales de tráfico, alertando sobre animales en la calzada, pero no ví ninguno, lo cual me decepcionó y extrañó, porque en Estados Unidos siempre los veo y pensaba que en Canadá vería muchos más. Especialmente en territorios tan remotos como los que atravesé.
Por la mañana, siguiendo la Ruta 175 Sur, llegué a Quebec City y fotografié el Aubergue Saint Antoine, donde se alojaba mi amigo Marino, de Vigo, capitán de la marina mercante española, cuando atracaba sus barcos en el muelle fluvial del río San Lorenzo.
A partir de Quebec City, el calor empezaba a ser molesto, el tráfico era más intenso y la "civilización" más opresiva. Después de esa ciudad, pernocté en Montreal, ciudad que parecía estar en fiestas, con las calles muy animadas y un concierto musical en una de sus plazas principales.
De Montreal fuí a Ottawa, donde en un concesionario Honda le cambiaron el aceite a la Yamaha y me dijeron que la cubierta trasera estaba para cambiar, pero no tenían una del tipo adecuado. Como era viernes, seguí adelante, más cuidadoso cuando llovía. Así lo hice durante los 1.914 kms q faltaban para llegar a casa, en Washington.
Andé mucho por las dos ciudades, siendo Ottawa la que más me gustó. Monumental y señorial, como corresponde a la capital de Canadá.
Por la autopista 416 Sur bajé hasta la autopista 401 y virando hacia el oeste, conduje hacia Toronto, bordeando la costa norte del lago Ontario. Mucho tráfico y calor veraniego. Pasé el día y la noche en Toronto. Andé por sus amplias avenidas y cené en un magnífico restaurante indio en la famosa Yonge Street. Tras 2 semanas de almorzar anacardos, pipas y zumos de frutas y cenar patatas asadas y pizzas sin queso, esta cena, regada con una de esas enormes cervezas indias, me hizo sentir como un maharajá.
Por la autopista 401 seguí hacia el oeste y entré en USA por las cataratas de Niágara, donde el tráfico, el gentío y el calor eran insoportables. Iba a pasar el día y la noche en las cataratas y sobrevolarlas en helicóptero, en recuerdo a mis padres, con quienes lo hice años atrás, pero deseché la idea, al ver masas de turistas por todas partes. En su mayoría...chinos, como es de suponer.
Por culpa de la larguísima cola en el control de pasaportes en el lado yanqui, tardé casi 3 horas en cruzar la frontera y entrar en USA, por el puente internacional sobre el río Niágara, repleto de vehículos. Empujando la moto con el motor parado, me asaba de calor y echaba de menos el fresquito del norte de la provincia de Quebec.
Ya en USA, enfilé la moto directamente hacia el sur. Crucé el estado de Nueva York y pernocté en Lewisburg, Pennsylvania, donde viví 2 años, con mi novia y mi hermano Juan Carlos, junto a la Universidad de Bucknell, el siglo pasado.
En ese pueblo, había gente que los primeros extranjeros que habían visto en su vida fueron mi hermano y yo. Uno de ellos era el cartero, quien cuando nos traía cartas de Valencia, me pedía que le regalara los sellos de Franco, muy exóticos para él.
Con mucha nostalgia, visité mi casa de entonces, todavía rodeada de césped y árboles, junto a la pista de tenis d la universidad, donde mi hermano y yo aprendimos a jugar al tenis y mis padres y hermana María José a sembrar sandías en el campo. Me parecía oir sus alegres voces y creía ver mi viejo Volvo azul marino, aparcado en el césped, bajo el sauce llorón. Recuerdos, recuerdos,...muchos y muy entrañables.
Pennsylvania es un estado bonito, grande, muy verde, con muchos ríos y montañas suaves. Muchos de sus habitantes son descendientes de alemanes.
Tiene carreteras rurales muy pintorescas y agradables para ir en moto, siempre a velocidad reducida, si no quieres ganarte la antipatía de los vecinos. Rebasar los límites de velocidad -nunca más de 90 km/h- es un delito muy castigado, que no sólo atrae la furia de la policía, sino la de otros conductores, que te miran como si fueras un salvaje que merece estar en la cárcel.
Y en la cárcel puedes acabar, si no le caes bien al policía que te para y tu carnet de conducir es de otro estado de USA. Si es de otro país, mejor reza lo que sepas. Conclusión: no rebases el límite de velocidad ni cuando puede haber policías, ni cuando circulan otros conductores ni cuando te ven los vecinos. Como dicen en USA, conduce despacio, "oliendo las flores".
Al día siguiente llegué a casa, tras 6.263 km d viaje. La moto y yo en perfecto estado, excepto la cubierta trasera, que con sólo 10.300 km, estaba muy gastada.
Aqui termina la historia de mi intento fallido por llegar a la remota provincia de Labrador y Terranova. Labrador City y Happy Valley-Goose Bay siguen en mi lista de lugares a visitar.
A no ser que un amigo motero me pique y vayamos en motos camperas, no volveré a intentarlo otra vez en moto. En la primavera o verano 2016, mi mujer y yo iremos en avión, desde Halifax, Nueva Escocia. No tendrá mérito, pero conoceré esos pueblos fríos y remotos, que durante muchos años estimularon mi imaginación.
A Julie no le gustan el frío, la nieve ni el viento, pero quiere acompañarme, para compartir la experiencia que anidé durante tantos años. En Happy Valley-Goose Bay alquilaremos un todo terreno y en dirección contraria haremos 200 km por la "Autopista Trans-Labrador", por la que intenté venir en mi Yamaha-Davidson.
Por suerte, a pesar de que no llegué a la meta, el camino era tan bonito como el destino final. Estoy satisfecho de haberlo intentado.
Y esto es casi todo. Gracias por vuestro interés. FG.
_________________________________________________________
COMENTARIOS Y CURIOSIDADES

- Viajando por la provincia d Quebec (3 veces más grande que Francia, sólo 8,5 millones d habitantes y mucha naturaleza salvaje), hay señales de tráfico y carteles en bosques y parques naturales, advirtiendo sobre la presencia de osos y alces; qué hacer para evitar atraerlos, atropellarlos, que te "atropellen" a tí y cómo actuar si el encuentro se produce.
Sin embargo, durante este viaje por la provincia d Quebec, no ví ni uno, lo que me extrañó mucho.
Curiosamente, a los pocos días de llegar a casa, a sólo unos 90 km al sur de Washington, circulando en mi Mini Cooper S por la Blue Ridge Parkway, ví 6 osos negros. Primero, 4 oseznos solos, jugando en la cuneta. No ví a su madre, pero seguro que estaba muy cerca. Cuando mi coche estaba a unos 30 metros de ellos, salieron disparados hacia el bosque y parecían 4 bolas negras rodando. Muy gracioso.
Unos 3 km más adelante, una madre y su osito, cruzaron la carretera, a 50 metros de mí. Yo estaba dentro del coche y paré, para tratar de que no se fueran. Se detuvieron durante unos segundos, me miraron brevemente y se adentraron en el bosque, andando muy tranquilos.
- Etapas:
Salida d Washington con 3630 km

Pulaski, NY. 693 km
Quebec City, Quebec. 658 km
Baie Comeau, Quebec. 429 km
Baie Comeau-Manic 5-Baie Comeau, Quebec. 459 km
Natashquan, Quebec. 645 km
Baie Comeau, Quebec. 642 km
Les Bergeronnes, Quebec. 188 km
Saguenay, Quebec. 361 km
Montreal, Quebec. 503 km
Ottawa, Quebec. 261 km
Toronto, Ontario. 520 km
Lewisburg, Pennsylvania, USA. 589 km
Washington, USA. 315 km
Total: 6.263 km
- Este viaje tiene el inconveniente de que para llegar a la naturaleza salvaje de la provincia de Quebec, tuve que hacer 1.300 km de autopista muy aburrida, desde Washington a Quebec City, donde empieza la parte espectacular. A partir de Quebec City, el territorio cambia y la naturaleza reina suprema.
- Para alquien que venga de Europa y quiera hacer este viaje en moto alquilada, lo mejor es volar a Quebec City, recoger la moto ahí y enfilar la Ruta 138 hacia el Este, hasta Natashquan, a 1.012 km de distancia.
- Por razones climatológicas, este viaje en moto debe hacerse entre Junio y Agosto.
- Si algún día volviera a intentar llegar a Labrador City, sería en una moto de campo de no más d 650 cc. (V Strom 650, Kawasaki KLR650, BMW GS 650, Honda XR600, Suzuki DR 400, etc,...). Con una de ellas quizá habría franqueado los 341 km que me faltaron para llegar.
- He leído que pronto asfaltarán y modificarán el trazado de la Ruta 389 y que en unos años, la 389 actual, desaparecerá, sustituída por una autopista con muchos sectores elevados sobre ríos, lagos y zonas pantanosas. El paisaje seguirá siendo muy bonito, porque abundan los ríos, cascadas, lagos y bosques, pero ya no será lo mismo, pues todo se verá desde más lejos.
- Con la Yamaha V Star 1300 Tourer, era difícil subir y bajar cuestas del 13%, 14% y 15%, con gravilla mojada, ramas y barro. Y si la cuesta abajo era en curva, mucho peor. En esos momentos, yo pensaba "como la moto patine y me caiga, ella y yo nos deslizaremos muchos metros hacia abajo..."
- La rueda trasera hacía todo el trabajo de frenado y derrape en las cuestas abajo y por eso está tan gastada. Mis cubiertas suelen durar mucho más que ésta.
- No llegué a pasar por pendientes del 18%, pero hay carteles que las anuncian. En mi decisión de dar marcha atrás, pesó la visión de lo que debe ser bajar con esta moto custom de 1.300 cc larga y pesada, por una cuesta con ese gradiente, lloviendo, con gravilla, barro, curva con peralte y varias familias d osos tras los matorrales, haciendo apuestas sobre si el extranjero se caerá o seguirá adelante.
- Aunque Canadá y USA son dos grandes países con una larga frontera común, me llamó la atención el reducidísimo número de vehículos que ví con matrícula USA. Especialmente al este de Quebec City, donde sólo ví un coche con matrícula de Michigan y ninguna moto con placa USA.
- También me llamó la atención las pocas motos que ascendían hacia el noreste, por la ruta 138 o al norte por la 389. Me crucé con algunas, pocas, que bajaban, pero ví poquísimas que subían. Ninguna me adelantaba y yo no rebasaba a ninguna. Muy sorprendente, considerando la belleza del territorio.
- Muchos canadienses no sabían de dónde era la matrícula de mi moto, pues sólo tiene las letras VA en pequeño y el número 359501. Nada más. VA es la abreviatura del estado de Virginia, donde está matriculada.

CURIOSAS SEÑALES DE TRAFICO EN LAS CARRETERAS YANQUIS Y CANADIENSES:
- Provincia de Ontario. Frecuentes avisos con la escala de multas por exceso de velocidad. "A 120 km/h = $95. A 130 km/h = $220. A 140 km/h = $295".
- Provincia de Ontario. Cada 30 ó 40 kms, esta señal de tráfico, grande y amenazadora, "Excede la velocidad maxima en 40k/h y te sucederá esto: CONFISCACION, EN EL ACTO, DEL CARNET DE CONDUCIR. CONFISCACION, EN EL ACTO, DEL VEHICULO. 30 DÍAS PARA PAGAR UNA MULTA DE $10.000".

- Provincia de Quebec. Foto con un paciente en una cama de hospital, inconsciente, enyesado, vendado, entubado y con 2 goteros. "Conducía mientras texteaba"

- Estado de Nueva York. "Si quieres perder tu carnet d conducir, comete 3 infracciones de exceso d velocidad".

- Estado de Nueva York. "Puedes esperar. Area de textear a 5 millas". A las zonas de descanso las llaman REST AREAS, en la mayoría de los estados. Ahora, en el estado de Nueva York, las llaman TEXT AREAS.
-El año pasado leí que en USA, estiman en unas 1.800 las personas que mueren en accidentes de tráfico cada año, por conducir texteando o tecleando el móvil.

- Estado de Texas. " Obras al frente. Atropella a un trabajador en obras de la carretera y pasa 10 años en la cárcel".
Última edición por Fausto el 27 Oct 2015, 15:37, editado 9 veces en total.
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Fausto
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

...¡releshe!,,,¡no sabía q era tan largo!...y eso q sólo tiene 7.583 palabras. Tan largo, q tiene más mérito leerlo q escribirlo.

Imaginaos lo largo q sería si hubiera llegao a las 10.000 palabras q me pidió el director. No creo q haya nadie q lea ese novelón. Seguramente es el texto más largo q se ha puesto neste foro dsd su creación.

Eso no hay quien lo digiera. Hasta yo, q soy el protagonista y escribano, me quedaré dormío si lo leo otra vez.

Perdonadme. Yo no lo sabía... F.
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FELIX
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por FELIX »

Muchas gracias Fausto por compartir tan espectacular viaje ¡¡¡¡

Nos has hecho una buena guia turistica por si alguien se anima.

Me ha gustado cuando los polis te preguntan cuanto quieres gastar en el hotel y les dices: "lo que sea que paga mi mujer" ¡¡¡ :lol: asi de chulo. jajaja

Un fuerte abrazo y ánimos para tu próximo "viaje-aventura", del cual espero que tengamos cumplida cuenta.

Felix
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

Muchas GRACIAS. D verdad. Muchas gracias, porque el relato es tan largo, q es admirable y muy d agradecer que lo hayas leído. Como dije, tiene más mérito leerlo, q escribirlo.

Con tantas actividades d trabajo y viajes sin parar, tuve q escribirlo a ratos, en tierra y en los aviones, en hojas sueltas, papeles d periódico y servilletas, por lo q ha sido mu laborioso empalmar todos los retazos y notas.

Espero q leíste esta versión final, porque a la anterior le corregí muchos errores y añadí detalles nuevos.

Motociclismo me pidió 10.000 palabras y le he entregando 8.034. Espero q sean suficientes, pero si me pide más, no tendré problema en añadir cosillas q dejé nel tintero, pa no poner a tol mundo a dormir.

Es verdad q le dije eso al policía, q era mu serio, con bigote, y lo hice reir.

Ahora estoy seleccionando las fotos q les he d mandar. Cuando sacabe la crisis, organizaremos un viaje entre Quebec City y Natashquan, ida y vuelta, con un desvío al norte, por la 389. Como sólo hay q seguir la Route 138 y la 389, no necesitamos guía ni ná. El líder será el q mejor hable en francés. Y yo el último, q me gusta mucho ver el tren d motos serpenteando al frente, por la orilla del río San Lorenzo.

Espero q lartículo le guste a mi amigo Josep María Armengol, director d Motociclismo, y lo publique. Si no lo hace, sería el primero que tira a la papelera. Señal d q ya no séscribir, como en los años 90.

Suspirando, todavía pienso en mi zorra...en serio.

Nabrazo y mi sincero agradecimiento, querido lector. F.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por luissanchez »

Emocionante viaje solo, ole tus Co......, envidia sana me corroe solo de pensar los ratos de descanso un abrazo
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Fausto
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

luissanchez escribió:Emocionante viaje solo, ole tus Co......, envidia sana me corroe solo de pensar los ratos de descanso un abrazo
Muchas gracias, Luís. Agradezco el tiempo que has dedicado a leer mi trabajo y celebro q parece haberte gustado.

Había un error q acabo d corregir en este párrafo:

Pasé por la gigantesca central hidroeléctrica Manic Cinq, donde una señal de tráfico decía que estaba a 345 kms de Labrador City.

Por error, había escrito 145 kms, en vez d 345 Kms q es lo correcto.

Saludos. F.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

La revista Motociclismo publicará pronto este reportaje gráfico, "no antes de una o dos semanas" (palabras textuales).

Dicen q va quedar bonico, adornao d varias fotos. En los años 90, tos mis reportajes tenían fotos a doble página. No creo q me traten tan bien nestos tiempos tan aceleraos.

Los lectores a los q les ha gustao, pueden estar atentos a los próximo números d Motociclismo. Tenéis q disculpar la poca variedad y baja resolución d las fotos, pues son las q pude recuperar d emails y Whatsapp (a menor resolución) tras el atropello y aplastamiento d mi teléfono celular. Al final, no se pudieron rescatar las fotos del móvil ni d la tarjeta d memoria q llevaba nel momento del atropello.

Gracias. F.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

Para quienes estén interesados, el reportaje d este viaje saldrá publicado en la revista Motociclismo del martes 27 d Octubre, donde también saldrá el GP d motos.

Disculpad la baja resolución y calidad d las fotos, pues debido a la completa destrucción d mi cámara (Samsung Galaxy Note 3) a Motociclismo sólo pude proporcionarle algunas d las fotos q previamente había mandado por email y/o Whatsapp a familiares y amigos, muy comprimidas.

Salu2. F.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Pepe Muñoz »

Enhorabuena Fausto. Será un lujo ver en papel esta aventura de la que hemos sido testigos paso a paso. ;-)
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

Pepe Muñoz escribió:Enhorabuena Fausto. Será un lujo ver en papel esta aventura de la que hemos sido testigos paso a paso. ;-)
Gracias, Pp.

Ese reportaje gráfico combina tres d mis aficiones: motear, escribir y fotografiar. Mi amigo Gustavo Cuervo, d Iberian Moto Tours, está estudiando la posibilidá d organizar un tour en moto, q combine mi otra afición: bucear. No es fácil encontrar un país q tenga bonitos paisajes sobre y bajo el agua y se puedan alquilar motos y equipos d buceo. Además, ha d encontrar participantes q practiquen ambas actividades, aunque Gustavo dice q ya tiene 4 interesados, contándome a mí.

Pensado y escrito principalmente en aviones y aeropuertos, espero q mi reportaje describe bien algunas d las sensaciones q experimenté.

Curiosamente, nestos últimos días, el gusanillo sa despertao y sin rencor ni obsession, toy empezando a pensar si podría alquilar una moto trail en Baie Comeau y llegar hasta Labrador City y, luego, a Happy Valley-Goose Bay.

Si yo viviera en Baie Comeau, allí compraría una Kawasaki KLR650 (como la q tuve) o una Honda XR650L y el verano próximo remataría el viaje. Pero ir dsd Washington hasta Quebec City es un palo d 1.300 kms con cualquier moto, porque todo sería autopista muy aburrida. Ahora voy a empezar a mirar esto, en internet.

El próximo ejemplar d Motociclismo sale pasao mañana y además d mi reportaje, viene la crónica del GP d La Patada Rossi.

Salu2. F.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por FELIX »

Amigo Fausto ya tengo en mis manos la revista Motociclismo para releer con las fotos definitivas la cronica de esta aventura ¡¡¡
A ver la próxima que nos depara... :lol:

Gracias y felicidades por el reportaje.

Un fuerte abrazo.

Felix
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

FELIX escribió:Amigo Fausto ya tengo en mis manos la revista Motociclismo para releer con las fotos definitivas la cronica de esta aventura ¡¡¡
A ver la próxima que nos depara... :lol:

Gracias y felicidades por el reportaje.

Un fuerte abrazo.

Felix
Gracias, Félix. Espero q t ha gustado la presentación del reportaje y lo encuentras ameno y colorido.

Si por necesidades d espacio o diseño d páginas, Motociclismo le metió demasiada tijera al reportaje, tú ya sabes cómo es el original.

No sé si venís a Marbella, pero confío en q sí, lo cual será un placer.

Salu2. F.
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Juan Jimenez
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Juan Jimenez »

Felicidades paisano por lo de Motociclismo , parece que la cuenta Scotto .

Saludos
¡ soy de loja !
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por RAFO »

Felicidades Fausto por la magnifica crónica y su publicación en Motociclismo
Voy corriendo a comprarlo
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

Juan Jimenez escribió:Felicidades paisano por lo de Motociclismo , parece que la cuenta Scotto .

Saludos
¡Pero hombre!...Emilio Scotto habría llevao su Gold Wing Princesa Negra, hastal final y más allá.

Gracias y nabrazo.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

RAFO escribió:Felicidades Fausto por la magnifica crónica y su publicación en Motociclismo
Voy corriendo a comprarlo
Gracias, Rafo.

Motociclismo dice q las fotos habrían sido mejores si lubiera proporcionado las originales, q perecieron aplastadas bajo las ruedas d coches y camiones, al este d Toronto.

En 9 días nos veremos en Marbella, d lo q Julie y yo nos alegraremos mucho.

Salu2. F.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por TITAN »

Granaino enhorabuena.
una preguntita, si quiero publicar algo cuanto te ha costado :):)
Non Stop.
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

TITAN escribió:Granaino enhorabuena.
una preguntita, si quiero publicar algo cuanto te ha costado :):)
Buenos días, gaditano pícaro y socarrón. Gracias por tu norabuena.

Q Motociclismo publique mi reportaje, ma costao un pastón: 14 noches d alojamiento, unas 25 facturas d restaurantes, unos 360 litros d gasolina, 2 cubiertas, desgaste d la moto durante 6.260 kms, la destrucción por atropello d mi Samsung Galaxy Note 3 y su tarjeta d memoria, 1 cambio daceite en Ottawa, 3 kilos d anacardos, 1 bidón d 9,25 litros d gasolina y unas 32 latas italianas d zumos d fruta con gas San Pellegrino.

Se ma despertao la gana d rematar ese viaje y si hay una segunda parte, laño próximo iré con esta moto y trataré d llegar hastal final. Dsd Happy Valley-Goose Bay a Blanc Sablon, por la ruta 510.

Mañana vamos paspaña y en Marbella nos veremos.

Nabrazo. F.
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Fausto
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Re: LABRADOR Y TERRANOVA, CANADA

Mensaje por Fausto »

https://www.youtube.com/watch?v=-ZkV64GJihA

Esta es la "autopista" Trans Labrador. Habría pasado por este lugar, si hubiera seguido palante.

Como ese territorio está tan deshabitado, los bomberos vienen por el aire. En este video, un camión chocó con una apisonadora y había q evitar un incendio forestal. F.
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